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A/T Quien de los medios de comunicación


El Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León (COPCYL) quiere expresar mediante la presenta nota de prensa su oposición a la que parece ya inevitable inclusión de estudios de Podología en el Campus de la Universidad de León (ULE). Esta decisión ha sido tomada sin tener en cuenta el criterio de la comunidad de profesionales del sector sanitario pertinente, por lo que desde el COPCYL agradeceríamos en  sobremanera que los medios de comunicación hicieran llegar nuestra opinión sobre una decisión de la ULE que va a afectar negativamente a futuros estudiantes de podología, sus familias en tanto que financieras de esos estudios y de la aventura profesional seguramente precaria (siempre en el voladizo sector privado) que les seguirá y, sobre todo, a los pacientes de podología que verán a medio plazo empeorado el servicio sanitario en esta área.


En primer lugar, los planes de la ULE contemplan, tal y como cabe presumir del hecho de que esta institución académica sólo se haya puesto en contacto con profesionales diversos de la podología en la provincia de León para esto, que las prácticas que sus estudiantes deben realizar para completar su currículo académico sean llevadas a cabo en algunas de las clínicas privadas de la provincia. Es de vital importancia para los posibles estudiantes y sus familias saber que entre los profesionales colegiados de la provincia de León reina la unanimidad en contra de que esto se lleve a cabo a corto plazo, pues solo tiene por objetivo que la ULE pudiera emitir títulos de Podología perjudicando a los estudiantes, profesionales del sector y sobre todo a los pacientes. Los posibles futuros estudiantes y sus familias tienen derecho a saber que los profesionales podólogos de la provincia no van a participar de esta ocurrencia de la Universidad de León. Dicha institución académica ha asegurado que, en el futuro, contará con una clínica universitaria de  Podología. Por el momento, lo que sabemos los profesionales colegiados es que la Universidad de León no cesa en su empeño de que pongamos a su servicio nuestro tiempo, conocimiento, clínicas y pacientes para que esta Universidad pueda cumplimentar formalmente los créditos prácticos del currículo académico. Además, aunque finalmente se dispusiera de una clínica universitaria, la ULE debería aclarar a los interesados en cursar esos estudios cómo van a realizar las prácticas externas si no cuenta con la participación del colectivo de podólogos. En resumen, la ULE no ha tenido en cuenta a los profesionales del sector, y he aquí que pidamos a los medios de comunicación que hagan llegar a la población nuestro punto de vista, que tiene, como no podía ser de otra manera, por mayor interés la salud pública, es decir: la mejor formación de profesionales y el mejor servicio a los pacientes.


Las dificultades para la formación práctica de profesionales en el sector de la podología así como la saturación del sector y por tanto la mejora en el servicio a los pacientes son problemáticas con un origen común y una solución común.

La formación práctica en podología no pasa por meramente cumplimentar unos requisitos administrativos-académicos, sino por la formación integral en una clínica universitaria como la que tienen algunas universidades. Se ha de saber que la precarización del sector debido a la saturación de profesionales por la baja demanda de servicios de podología ha llevado a que varias universidades privadas hayan dejado de
emitir títulos de podología ya que la precariedad laboral presumible a los futuros profesionales ha hecho bajar las matrículas en podología a sabiendas de que tras la carrera vienen años de incertidumbre en la que el capital personal y familiar se verá afectado y, para las universidades, que unas infraestructuras para la formación calidad requieren una gran inversión y un enorme gasto de mantenimiento.


Esto ocurre en todas las ramas del sector sanitario, y de ahí que los problemas que sufren los profesionales de la podología en su formación y en su aventura profesional vengan dados por la no inclusión en el sistema nacional de salud de cara a disponer, no ya de “una clínica” en lo que hace unos años eran un plató de cine, sino de toda una red de hospitales a lo largo y ancho del estado para formarse con garantías; y así mismo, para poder proveer de servicios de podología a toda la población, trabajando más ampliamente en número de profesionales y en aspectos como la prevención.

Por lo tanto, en un momento en el que la enseñanza universitaria en Podología ha disminuido, porque el mercado está saturado, el mantenimiento de unas infraestructuras para la formación de calidad merecedora de ese nivel resulta excesivamente caro, y los profesionales de la zona no están dispuestos a cargar con el peso de la formación práctica en perjuicio de trato de calidad a sus pacientes, es absurdo, al menos desde el punto de vista profesional de los Podólogo colegiados en el COPCYL, cuya opinión no se ha querido tener en cuenta por parte de la ULE, el planteamiento del tema por parte de esta institución a no ser que lo que quiera esta universidad sea utilizar la Podología como reclamo publicitario en sus comunicaciones.


En el fondo, este es un ejemplo más de la incomprensión que sufre a todos los niveles la Podología: en el profesional, recluidos en el sector privado en aventuras autónomas cargando a nuestras familias con todos los riesgos; en el sanitario, apartados en clínicas lejos de los núcleos de acción en pro de la salud pública; y en el académico, convertidos en una especie de señuelo para vender títulos a futuros parados, posibles estudiantes con cuyas ilusiones algunos querrán siempre hacer negocio.


La única forma de que un proyecto de esta envergadura fuera de utilidad al interés público general, pasa necesariamente por asegurar una inversión que permita garantizar la calidad de la enseñanza superior, y atendiendo a la baja demanda de la titulación, nos preguntamos si el coste que tiene para los ciudadanos de Castilla y León, tanto en inversión de infraestructuras, como de mantenimiento de las mismas, justifican una elevación del gasto público, en un momento como el actual, con un proyecto avocada al despilfarro, atendiendo a la insostenibilidad del grado en podología en otras universidades.


Todo esto es algo que familias, estudiantes y pacientes deben saber.

Atentamente,


José Luís Muñoz Álvarez
Presidente del COPCYL

 Puede ver la carta en formato pdf haciendo clic aquí.

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El Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos es el órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Podólogos en cuanto a las funciones que le son propias y se regulan en sus estatutos, en los ámbitos nacional e internacional.

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