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Recomendaciones para los pies

By 25 julio, 2019 No Comments
El Colexio de Podólogos de Galicia recomienda proteger los pies de sus principales enemigos en verano, el sol y los hongos
Aconseja usar crema de alta protección para evitar quemaduras en la zona del empeine y chanclas en piscinas y playas para no contraer “pie de atleta”
 Advierte de que el abuso de los esmaltes permanentes puede convertir a la uña en un “foco generador de hongos”

Ya en pleno verano, las playas y piscinas gallegas esperan ansiosas a sus veraneantes, dispuestos también a disfrutar del buen tiempo al aire libre. Pero además de descansar y divertirse, el Colexio de Podólogos de Galicia recuerda que los pies sufren mucho en verano y recomienda prestarles especial cuidado en esta época del año.

El Colexio de Podólogos de Galicia señala que es conveniente proteger los pies del sol y de las superficies calientes. En contra de lo que puede parecer, los podólogos indican que suelen producirse más quemaduras en los pies por falta de crema que por pisar arena o suelos recalentados, aunque en el caso de la playa es aconsejable caminar por la arena húmeda a la orilla del mar. Para la protección de los pies hay que usar crema solar. Normalmente, los pies deben llevar una protección más alta que el resto del cuerpo ya que no están acostumbrados a que les dé el sol, al pasar el resto del año tapados por el calzado, por ello los podólogos gallegos aconsejan usar protección solar principalmente para proteger de los rayos ultravioletas la parte de arriba del pie, es decir la zona del empeine.

Otro de las complicaciones que pueden aparecer en los pies en época estival son los hongos, patología conocida como “pie de atleta”. El ya nuevo presidente del Colexio de Podólogos de Galicia, Juan Dios, explica que, en la medida de lo posible, no hay que caminar descalzo en piscinas ni baños públicos, porque son lugares de contagio potencial de hongos u otras afecciones, donde es totalmente necesario el uso de chanclas. Para erradicar aún más la posibilidad de contagio, se recomienda no compartir el calzado ni la toalla, ni caminar descalzo sobre moquetas de hoteles o espacios públicos.

Pero el uso de las chanclas está totalmente limitado a la zona de baño, y es por ello que el presidente recuerda que hay que procurar “no abusar de las chanclas”, no utilizarlas de forma continuada y durante tiempos prolongados por la inestabilidad que genera al tener el pie menor sujeción. “No es un calzado diseñado para caminar, y mucho menos para correr, y puede generar problemas con el paso del tiempo, como desarrollo de dedos en garra o fascitis plantar” –afirma el presidente–.

Además, según los expertos, la arena es un perfecto exfoliante natural, y al correr se incrementa la fricción de la piel de la planta del pie con la arena por lo que se conseguirá una piel más suave, aunque recuerdan que si se corre descalzo se corre el riesgo de clavarse cualquier cuerpo extraño. Y para extremar el cuidado de los pies y mimarlos en verano, los podólogos consideran que puede ser muy útil para mantener una buena salud de los pies aplicar cremas hidratantes apropiadas para su cuidado.

 Los esmaltes dificultan la transpiración, dañan la lámina ungueal y hacen que la uña se haga más fina, pierda brillo y se rompa con más facilidad

En los últimos años se ha acentuado la atención estética a las uñas de los pies, con la popularización de los esmaltes permanentes. Con la llegada del verano y la idea de lucir unas uñas perfectas, el Colexio de Podólogos de Galicia quiere trasladar a la población los problemas que puede acarrear el uso excesivo del esmaltado permanente.

Esta técnica permite tener intacto el esmalte de las uñas durante más tiempo. Los podólogos gallegos advierten de que un uso continuado de este tipo de productos puede ocasionar daños en la lámina ungueal y hacer que las uñas se hagan más finas, pierdan brillo y se rompan con más facilidad al no transpirar de forma natural.

Los podólogos explican que la pérdida de brillo y la rotura se producen al pulir la lámina ungueal para dejarla porosa y facilitar así la adhesión de las capas de gel, que se aplican para dar forma y endurecer la uña. El proceso se cierra al utilizar una lámpara UV o LED para el secado. Recuerdan que pasadas unas dos o tres semanas se retira el gel y el esmalte usados mediante un nuevo limado y el uso de una acetona concentrada.

Tras este proceso, los podólogos señalan que las uñas se debilitan, pierden grosor, son más propensas a la ruptura y pueden sufrir la aparición de manchas amarillas y granulomas de queratina (manchas blancas), además de infecciones por hongos. “El abuso de los esmaltes permanentes puede convertir a la uña en un foco generador de hongos” –explican–­. Algunas señales que pueden mostrar la presencia de hongos son la aparición de rugosidades en las uñas, el aumento de la sudoración y la maceración interdigital, el tener la piel escamada en esa zona, un cambio de color en las uñas o en los dedos y la aparición de mal olor o pequeñas ampollas.

  

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