“La podología tiene que estar dentro del sistema de salud”
Elena Carrascosa Romero, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España, defiende que la evolución de la profesión debe traducirse en una incorporación efectiva al Sistema Nacional de Salud. La prevención, especialmente en pacientes con diabetes y enfermedades crónicas, es una de las claves para evitar úlceras, ingresos y amputaciones. En esta entrevista, reclama una planificación asistencial real, recursos y puestos de trabajo, así como una estrategia que reduzca las desigualdades territoriales. También aborda los retos de formación, investigación y tecnología, y el papel de los convenios con las mutualidades.
Lleva varios años al frente del Consejo. ¿Qué balance hace de esta etapa y qué ha cambiado más en la profesión?
El balance es bastante positivo, aunque todavía tenemos retos muy importantes por delante. En estos años, la podología ha experimentado una evolución muy significativa: ha crecido en formación, investigación, capacidad diagnóstica, cirugía y utilización de nuevas tecnologías, y también ha mejorado su reconocimiento dentro del sistema sanitario.
Desde el Consejo General, al que represento, estamos trabajando para que esa evolución profesional tenga una traducción institucional. La podología no puede seguir siendo percibida únicamente como una prestación vinculada al ámbito privado. Somos una profesión plenamente capacitada, integrada en el marco de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, y podemos prevenir, diagnosticar y tratar patologías que afectan directamente a la movilidad, la autonomía y la calidad de vida del paciente.
Creo que el cambio más importante es que estamos pasando de reivindicar la presencia de la podología en el sistema a debatir cómo puede ser esa incorporación.
Uno de los grandes objetivos del Consejo sigue siendo la incorporación de la podología al Sistema Nacional de Salud. ¿En qué punto se encuentra esta reivindicación?
Es probablemente la reivindicación más histórica y el objetivo más institucional que nos hemos marcado con la Junta de Gobierno con la que estoy trabajando. Hemos avanzado en reconocimiento y, sobre todo, en interlocución con las administraciones, pero España sigue siendo muy desigual en cuanto a las prestaciones sanitarias en el territorio.
A nivel del Consejo General, nuestros interlocutores son el Ministerio y los responsables de Ordenación Sanitaria y de Cartera de Servicios, que han ido cambiando. Hemos conocido a varios ministros y directores generales, pero nuestra reivindicación es la misma, independientemente del partido que gobierne: la podología tiene que estar dentro del sistema de salud, ya sea mediante convenios o plazas. Como las competencias están transferidas, las consejerías pueden adaptar el modelo a sus comunidades autónomas, pero la podología tiene que estar implantada.
Para nosotros, el modelo más eficaz sería incorporarnos tanto a Atención Primaria como a los equipos multidisciplinares que atienden a pacientes complejos o crónicos. Evidentemente, las comunidades autónomas tienen que adaptar el sistema. Los presidentes de los 17 colegios profesionales trasladan las inquietudes a las consejerías de Sanidad y a sus responsables, pero desde el Ministerio no hay una normativa única que establezca un modelo que deba implantarse.
Algunas comunidades han reconocido la categoría profesional y cuentan con podólogos dentro del sistema; otras ni siquiera la tienen creada. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, la categoría existe, pero no se han dotado plazas. La situación es muy desigual y hay una inequidad territorial. Extremadura ha creado la categoría profesional y va a dotarla de plazas. Andalucía también tiene la categoría y cuenta con un podólogo por provincia, aunque en una comunidad de ese tamaño podría quedarse corto. En Madrid hay profesionales en centros como en el hospital Ramón y Cajal, dentro de la Unidad de Cirugía Vascular, así como en el Príncipe de Asturias y en el hospital de Alcorcón. También existe una bolsa de trabajo. Sin embargo en Murcia, Castilla y León y el País Vasco, no hay nada hasta el momento. En Cataluña funciona un sistema de convenios que atiende a numerosos pacientes diabéticos y a colectivos vulnerables a través de Cat Salut en colaboración con el colegio.
Sabemos que hay pacientes, sobre todo personas mayores y personas con diabetes o enfermedades crónicas, que tienen riesgo de ulceración o amputación. Una intervención precoz puede prevenir complicaciones mucho más importantes. No queremos tratar cuando la lesión ya ha aparecido, sino evitar que se produzca. Por eso la podología preventiva es tan importante.
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