Los pies del emperador
El dilema del hombre descalzo: ¿cuándo y cómo enseñar el pie masculino, tan repudiado como erótico?
Las altísimas temperaturas hacen que cada vez más hombres vistan chanclas o sandalias fuera de los entornos de baño o, directamente, se descalcen en público.
Hay al menos dos peculiaridades de los pies de la escultura del emperador Constantino que maravillan a quienes entran en el cortile del Palacio de los Conservadores, en los Museos Capitolinos de Roma. Una es que ambas moles marmóreas -dos metros y no menos de tres toneladas cada una- aparecen separadas del resto del cuerpo y elevadas sobre magníficos pedestales, lo que podría tomarse por una glorificación de cierto fetiche sexual bastante extendido.
